Orégano, albahaca, tomillo, laurel, romero… Las hierbas aromáticas forman parte de nuestra cocina desde hace siglos y son una manera sencilla de aportar nuevos aromas y sabores a nuestros platos. Junto a Rocío Santana, del programa #MejoraTuVida, descubrimos en Abacería Molucas algunas de las más conocidas y otras que quizá no resulten tan familiares.
Hierbas aromáticas en la cocina mediterránea
El Mediterráneo cuenta con una enorme tradición en el uso de hierbas aromáticas. Algunas crecen de forma natural en nuestros campos y se han utilizado durante generaciones tanto frescas como secas.
Entre las más populares encontramos el orégano y la albahaca. A ellas se suman otras tan características como el tomillo, el romero o el laurel, presentes en multitud de recetas tradicionales.
Del tomillo al laurel
Dentro de una misma familia también podemos encontrar diferentes variedades. Es el caso del tomillo común y el tomillo limonero, que incorpora unas características notas cítricas.
El laurel es otro gran protagonista de nuestra gastronomía. Su utilización se remonta a la Antigüedad y hoy continúa siendo habitual en guisos, estofados y otras elaboraciones que requieren cocciones más largas.
El cilantro también es mediterráneo
Aunque muchas veces asociamos el cilantro con las cocinas latinoamericana o asiática, su historia también está estrechamente relacionada con el Mediterráneo.
Además de sus conocidas hojas, podemos utilizar las semillas de cilantro. Su sabor presenta notas cítricas y es habitual encontrarlas como ingrediente de diferentes mezclas de especias.
Anís estrellado, macis y otras especias menos conocidas
Durante la visita también descubrimos ingredientes que quizá no estén presentes en todas las cocinas. Uno de ellos es el anís estrellado, fácilmente reconocible por su característica forma y muy utilizado para aromatizar diferentes preparaciones.
Otro ejemplo es el macis, una especia que procede de la cubierta que rodea la semilla de la nuez moscada. Aunque ambas proceden del mismo fruto, ofrecen matices diferentes y permiten jugar con nuevos sabores.
También conocemos la galanga, un rizoma de origen asiático emparentado con el jengibre. Su sabor es intenso y ligeramente picante, y aparece con frecuencia en diferentes cocinas del sudeste asiático.
¿Mejor frescas o secas?
Muchas hierbas aromáticas pueden utilizarse tanto frescas como secas. La elección dependerá de la receta y del resultado que busquemos.
Las hierbas secas tienen además una ventaja muy práctica: podemos conservarlas durante más tiempo y tenerlas siempre disponibles en nuestra despensa.
Desde las variedades más habituales hasta ingredientes mucho menos conocidos, las hierbas y especias aromáticas ofrecen todo un mundo de posibilidades para experimentar en la cocina y aportar nuevos matices a nuestros platos.